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jueves, 11 de marzo de 2021

Crónica de la decimonovena edición de la Heavy Jaia, Centro Cultural Larratxo (Donosti) 27-02-2021

Todos hemos tenido en alguna ocasión la tentación de tirar la toalla y dejar de hacer las cosas que nos gustan ante la llegada de determinadas circunstancias que nos conducen a un estado de desgano y desilusión, sin saber siquiera la razón de ello. La pandemia del coronavirus está provocando un retroceso en el desarrollo del mundo artístico y cultural, una multitud de aplazamientos de actividades culturales, debido a las duras restricciones impuestas para frenar la expansión de la misma y un reajuste de sus horarios de inicio para que concluyan antes del toque de queda, condenando a la desaparición de algunas salas, dado que las reducciones de aforo hacen inviable la rentabilidad de sus negocios. La única salida posible a tal nefasto panorama es una adaptación a las medidas impuestas por las autoridades sanitarias y la responsabilidad de todos a acatar las normas y medidas de higiene, para seguir reivindicando que la cultura es segura.


Los organizadores de la Heavy Jaia no lo tuvieron nada fácil para sacar adelante la decimonovena edición, aparte de tener que cumplir con todas las medidas generales higiénico-sanitarias preventivas, se encontraron con el problema de poder contratar a grupos de renombre nacional e internacional por diversas razones, lejos de darse por vencidos, tuvieron que saltarse su buen criterio de discernimiento personal a la hora de dar oportunidad a nuevas bandas de tocar en directo, y echar mano de grupos que ya habían tocado en alguna de las ediciones pasadas, con el fin de no morir en el intento. Gracias a la buena predisposición de actuar tanto de Grendel como Zenobia todo salió a la perfección, con un comportamiento de manera cívica por parte de organizadores, músicos y todos los asistentes al evento musical.


Los gasteiztarras Grendel fueron los primeros en aparecer en escena y agradar al respetable más purista presente en la sala con su habitual propuesta de heavy metal clásico, dándole rienda suelta con una plasmación en vivo muy fiel, arrancando sin miramiento con "The 8Th Passenger", "Lost Trains" y "Avenger Prince", himnos muy enfocados al directo para conectar de inmediato, trasluciendo a nivel individual y colectivo excelentes peculiaridades de los grandes del género. Patrones sencillos aunque eficaces, que no tardaron en calar en una audiencia resignada a estar sentada, sin poder moverse. Fabuloso el nivel técnico que la banda fue capaz de exhibir, sobre todo en los solos de guitarra y el brillo de la voz de Jon Gutiérrez, en composiciones como "Buitres y Hienas", Lusitania`s Last Trip” y "The Precious Black Gold", mediante dibujos guitarreros y puentes muy pensados para dar empaste y cohesión a cada pasaje. No faltó tampoco la colaboración del público a la hora de venerar la tradición del heavy metal más puro que representan, en el cálido homenaje a Ronnie James Dio en "Holy Diver” y Lemmy Kilmister en Killed By Death", momentos mágicos dentro de una actuación que de por sí brillaba, con mucho que sentir y disfrutar para aquellos de los que se consideran fervorosos a unos determinados esquemas musicales.





Los cambios, aunque sean para bien y por propia decisión, suelen traer consigo incertidumbre y miedos. La entrada de los guitarristas Mario Suárez (Red Wine) y Marcos Llorente en las filas de los riojanos Zenobia, tras la salida del carismático Víctor de Andrés, ha contribuido a un crecimiento musical sorprendente para desligarse definitivamente de las consabidas comparaciones, logrando una mayor expresividad en desarrollos técnicos, trazos melódicos impolutos y arreglos que acrecientan notablemente en complacencia la escucha, permitiendo que las individualidades se pongan al servicio del conjunto a la hora de desatar innumerables sensaciones. Muchas veces no topamos con bandas que no lograr plasmar en vivo todo ese talento reflejado en sus discos, pecando de poca experiencia y soltura. No es el caso de Zenobia que sobre un escenario saben sacar partido a todas sus cualidades técnicas, con la lección asumida, que no se puede vivir de la imagen y el prestigio, que cada gira es una pelea que hay que ganar.

La salida del quinteto fue fulminante, con el corazón en la mano y más felices que un niño con zapatos nuevos, dejando caer un trío ganador, "Sin Perder La Pasión", "La Danza Del Diablo" y "La Fiebre Del Oro", composiciones protagonizadas por la fuerza de las guitarras pero con un centro de gravedad permanentemente fijado en el inagotable caudal que representa la voz de Jorge Berceo, potente, clara y dominante, casi siempre en primer plano, virtudes que supieron explotar al máximo en prácticamente todos sus temas, sabiendo transmitir en conjunto una honesta pasión que en otras bandas se diluye entre tanto individualismo.


El sonido estaba siendo nítido en cualquier rincón de la sala y aunque reinase un cierto ambiente frío derivado del formalismo en acatar las medidas sanitarias, se iba generándose una atmósfera mágica, una comunión con el público mucho más fluida en "Vuelve", "Sigo Rugiendo" e "Ícaro", apreciando más la magia de cada detalle y certificando los músicos que el secreto de una buena evolución está en no pensar en que los temas tienen que sonar o componerse de una determinada manera sino dejarse llevar por los impulsos emocionales.

Una actuación con una coraza mucho más sólida, si la comparamos con la que ofrecieron en ese mismo lugar en su anterior gira, donde la calidad sobresalió en contrastes de tesituras y suculenta variedad, notándose la misma en la ejecución de sus nuevas composiciones "No Me Dejes Caer", "Tu Amistad" y "Jamás", con un mimo en composición y melodías muy de valorar, fieles a su estilo cercano y directo, sacando el máximo jugo a la situación y depositando su impronta en los temas más emblemáticos, por citar alguno: "Corazón De Hielo", "Borraré Tu Nombre", "Ángel Negro" y "El Sueño De Un Loco", en esta última Jorge pasándolo un poco más debido a un nudo en su garganta, teniendo más remedio que prescindir de cantar unas estrofas para ir a beber agua y lograr pasar el percance lo antes posible.


Genial Jorge Berceo tanto con su interpretación de los temas como en su comunicación y conexión con el personal, sobrado de fuerza a la hora de tirar de potencia vocal, y con esa personalidad tan característica que agrada tanto, cerrando por todo lo alto con "La Tormenta" y "Lo Llevo En La Sangre" una descarga incontestable en todos los aspectos, plagada de buenas sensaciones. ¡Ellos si parecen tener ese algo diferenciador!

- Intro
- Sin Perder La Pasión
- La Danza Del Diablo
- La Fiebre Del Oro
- Entre Tinieblas / El Pacto
- Vuelve
- Sigo Rugiendo 
- El Último Bastión
- Ícaro
- Corazón De Hielo
- No Me Dejes Caer
- Tu Amistad
- Militia Est Vita
- El Sueño De Un Loco
- Ante Tus Ojos
- Borraré Tu Nombre
- Ángel Negro
- Jamás
- La Tormenta
- Lo Llevo En La Sangre







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