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miércoles, 29 de enero de 2020

Crónica de la octava edición del Gabonak In Hell Fest, Centro Cultural Larratxo, Donosti 11-01-2020

Hacer un festival fuera de la época veraniega y en una sala es un riesgo bastante alto en términos de rentabilidad, no obstante, si el que lo organiza cuenta con un público habitual que valora el esfuerzo que supone todo ello, y posee una larga trayectoria de éxitos, el desenlace puede ser otro bien distinto, el tendente al deseado. El Gabonak In Hell Fest volvió a registrar una gran afluencia de público en su octava edición, registrando un rotundo sold out el mismo día de su celebración, una nueva apuesta no solo por grandes nombre como los de Leize y Débler, sino también por formaciones que luchan por abrirse poco a poco un hueco en este mundillo tan difícil, los emergentes Lethargus y los curtidos Wurdalak, quienes siguen irradiando mucha ilusión y sacrificio a pesar de llevar 20 años en activo y sin haber cosechado aún el éxito que se merecen.

El público entendió el atractivo de dicha oferta musical, acudiendo desde el comienzo a fin de poder brindar ese calor humano a los encargados de romper el hielo, los madrileños Lethargus y por otro lado mentalizado en contribuir a la supervivencia del festival, consumiendo en barra bien temprano. Una nueva banda que de novel tiene poco, puesto que sus componentes cuentan con una previa experiencia en formaciones como Nocturnia, Third Dim3nsion, Phoenix Rising, Sabatan. Salieron a por todas, fue arrancar con “Corazón Delator” y maravillar a los presentes con un porcentaje preciso de fuerza, calidad, capacidad escénica y entrega, haciendo de su espectáculo en vivo algo tan dinámico como su propia música. Sorprendente la capacidad vocal de su nuevo cantante, César Ortiz, ejemplificando a la perfección ese gran cometido que supone el encarar un concierto en el que pretendes conquistar el corazón de los presentes, llevándonos a una nueva realidad de oscura fantasía en “Última Voluntad”, “Perdido”, “Letargo” y “Alas de Mimbre”, mediante un amplio catálogo de registros vocales con mucho cuerpo y versatilidad, jugando con los tonos y manteniendo el gancho en el ritmo y en los estribillos. La química entre los componentes fue excepcional, no el de un colectivo de estrellas cargadas de ego, sino la de unos músicos capaces de plasmar conjuntamente un buen nivel instrumental y dejar constancia de que todo surge desde la creatividad más pura.





La gente ya empezaba apelotonarse en las primeras filas para vibrar de la veteranía de los valencianos Wurdalak, que explotaron al máximo sus cualidades con un sonido que bascula entre el heavy metal y el hard rock, lejos de la monotonía. La banda estuvo avezada en su pretensiones, una auténtica vocación de convertir ese amor por la música en un camino profesional, con momentos muy emotivos a lo largo de su descarga, con sinceridad y honestidad a la par que calidad, contagiando ilusión y creando una gran conexión con el personal en temas cargados de vitalidad y buenos destellos guitarreros ("El Rock Volverá", "Tenemos Elección", "Soledad", "Un Rayo de Luz" y "El Quinto Elemento"), sin perder por el camino sus encantadoras raíces ochenteras. Una notoriedad en melodías elaboradas con tanta honestidad y amor por la música que los sentimientos trascienden el espacio y se clavan directamente en el alma para no irse jamás. Una madurez natural y un talento bien direccionado por la increíble voz de María José Romero, magistral siempre en su faceta comunicativa, dejándose llevar por la fluidez de los sentimientos tanto individual como colectivamente. 





El crecimiento que ha experimentado los madrileños Débler es asombroso, encarando con casta y con orgullo el camino del trabajo bien hecho, con cadencias envolventes, matices muy dispares y armonías vocales de vigoroso pulso, plasmando verdadera emoción en su tercer trabajo "Adictium". Un sello genuino que sus fans saben valorar, apoyando a la banda allá donde actúan. Buscaron sin descanso el calor del público. comenzando su descarga con una huella de identidad propia, con todo un himno capaz de levantar el ánimo a cualquiera "Recto Hasta el Amanecer", desentrañando un estimulante ejercicio de imaginación por medio de una serie de elementos definitorios, de gran alcance, matices sinfónicos que les fueron suministrando ampulosidad, preciosismo y un amplio rango de actuación, campeando con arresto el infortunio de soportar un sonido bastante pobre en el primer tramo de la misma. Su pasmosa claridad de ideas y maduro manejo de los tiempos quedó rápidamente de manifiesto en la capacidad de concreción que imprimieron en los siguientes temas "Polvo de Estrellas", "Renacer del Alma", "Nunca Jamás", "A Esta Ronda Invito yo" y "Sentencia Final", incontestable fuerza interpretativa y gran compenetración entre todos ellos, demostrando tener super trabajado su directo, con unos contrastes y cambios de tesituras constantes, subyaciendo bajo esas melodías un cúmulo de sensaciones y generándose una comunión fantástica entre grupo y seguidores. La banda se mostró agradecida de corazón con un público que había respondido ante todas las peticiones de acompañamiento, poniendo el fin de fiesta en lo más alto, con mucho significado interior en los bises "La Procesión de los Borrachos" y "Adictium", donde las melodías vocales volvieron a cristalizar el estilo de la banda. ¡Y eso no lo consigue cualquiera! 





Es agradable comprobar que algunas cosas no cambian, son muchos los años que llevan los zestoarras Leize haciendo gala de un inconfundible sabor a rock callejero y una honestidad que no tiene fecha de caducidad y ahí siguen rugiendo como leones acorralados, sacando su auténtica vena rockera, ofreciendo variedad de sensaciones en canciones llenas de significado, las cuales han dejado huella en la cultura urbana, y exhibiendo conjuntamente una explosiva combinación de química, talento y entusiasmo constantemente renovado. Situados en ese eje candente donde la mayoría de grupos apuran en vivo las dos últimas canciones, arrancaron su concierto con una fuerza inusitada en "Castigo" y Llévame Conmigo", una línea de bajo constante a la par que cuidada, ritmos cambiantes a cargo del titánico Ibi a la batería y ordenado todo ello bajo la preeminente voz de Félix Lasa, quien sabe cómo rescatar estampas míticas de una época dorada para revestirlas con un cariz más crudo y sugerente. La motivación con la que salieron a escena y su rotunda actitud, técnica y coordinación, escapando de forma solvente de algunos clichés propios del género, propiciaron a que nuestros corazones rockeros rejuveneciesen unos años de golpe. Extraordinaria la labor de Mikel Lazkano, complementándose de forma brillante con su compañero Felix, riffs marcados por el más puro ecleticismo mientras Toño Rodríguez iba haciendo de las suyas con un incesante despliegue escénico y buenas dotes artísticas con su instrumento, siendo jadeados por un público que recibía cada tema (Acosándome", "Hundiéndome en la Noche", "Sangre de Barrio", "Pídeme", "Sospechoso", "Buscando, Mirando", "Devorando las Calles"...) como si fuera la última vez. Una descarga perfecta, con todas sus virtudes intactas, demostrando que son capaces de borrar de un plumazo a la gran mayoría de bandas de rock, convencidos de su veracidad y pulsados por un concepto brillante de lo que debe ser un espectáculo, una serie de reacciones consecutivas en cascada, de tal forma que a partir de cada una de ellas se genera las restantes.


Set List

- Intro
- Castigo
- La Rueda
- Caminando
- Acosándome
- Mi Lugar
- Hundiéndome en la Noche
- Dar el Salto
- Flores para ti
- Dónde Está?
- Futuro para mí
- Llévame Contigo
- Pídeme
- No me da la Gana
- Voy Buscándote
- Sangre de Barrio
- Al Límite
- A tu Lado
- Sospechoso
- Buscando, Mirando
- Devorando las Calles
- Muros
- Sin Sitio
- Noche de Ronda
- Outro






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