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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Reportaje de Elbereth en el Gaztetxe de Legazpi 21-11-2019

No es nada fácil llevar 20 años en el mundo de la música, manteniéndose fiel a a sí mismos, siguiendo los dictados del corazón y no los del mercado. Los legazpiarras Elbereth han sabido alcanzarlo con una forma de entender la música que plasma lo que es el grupo en sí mismo: sacrificio. constancia y fe en sus posibilidades. El pasado 21 de noviembre ofrecieron un concierto intenso y emotivo a sus más fieles seguidores en el Gaztetxe de su localidad natal, un público incondicional que valora, cada vez más, que esta banda sea de las pocas que han construido una carrera coherente. Para ello, confeccionaron un repertorio muy medido, enganchando desde el principio con dinamismo y calidad técnica en "Lepoa Moztu Arte", "Azken Bidaia" y "P.S", jugando con la maleabilidad de los ritmos y las formas melódicas para darnos una lección de cómo desde la modestia se puede estar a la altura de los grandes. 

La banda mostró una consistencia absoluta en su robusta base musical, dando el máximo nivel, riffs y solos de una categoría extraordinaria, frenéticos cambios de ritmo y una voz que consigue calar hondo sin forzar el tono en "Nikomedes", "Doinu Ilunak", "Itzalak Leihoetan", provocando la agitación de los respetables. Momentos álgidos continuos con una motivación total, una ejecución impactante y exponiendo destellos técnicos muy meritorios. Buenos músicos en el estilo que practican y encima del escenario transmiten todo lo que tienen que transmitir, dejándose llevar por las sensaciones. Los grados del recinto se elevaron con "Segi Itxoiten", "Noraezean", "Argia Ikusi Arte" y "Sinismen Galdua", demostrando en conjunto mucha destreza en esos riffs de corte noventero y una sensacional habilidad en la creación de melodías. Como no podía ser de otro modo, el concierto llegó a su fin con su emblemática "Gorroto", donde de nuevo el sonido impulsivo de las guitarras se impuso como seña distintiva, exhibiendo esa pesadez de las rítmicas contrastadas con los decididos solos, las ejecuciones definidas y los tempos. Una descarga intensa de las que se quedan clavadas en la memoria, intachable destreza a los instrumentos y renovando recetas clásicas para ampliar el espectro. 


















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