Entrevista a los riojanos Zenobia

Quien haya seguido la pista de los riojanos Zenobia sabrá que su trayectoria avanza en progreso, siempre en la búsqueda de nuevos horizont...

jueves, 24 de octubre de 2019

Reportaje de Helevorn en la segunda edición del Asubiadero Fest, Requejada 12-10-2019

Quizás el dilema más grande que se encuentra una formación que lleva ya unos cuantos años sin tener aún el reconocimiento mayoritario del público sea seguir fiel a su estilo original o renovarse y adaptarse a las corrientes del momento. No obstante, cuando se logran capturar sentimientos, gustos e inquietudes, algo que se hace con y por el corazón, obviamente disfrutando con ello, el resultado es sin duda destacable para calar de manera casi inmediata entre la audiencia. Los mallorquines Helevorn (Cristal Oscuro) han sabido dar rienda suelta a su modelo de música oscura, con pasajes talentosos de guitarra y una importante carga emocional, cuidando hasta el mínimo detalle sus densas atmósferas compositivas, alejándose de aquellas formaciones que tienen a mezclar todos los estilos posibles para dar personalidad a su sonido y así poder camuflar algunas carencias técnicas; y aplicando las buenas enseñanzas de bandas como Anathema, Paradise Lost, Draconian y My Dying Bridge, conformando un mundo melódico pintoresco y lo suficiente real como para penetrar en él y sentirse parte del mismo.

A todo grupo le llega su momento de plenitud, ese en el que todos los elementos que formaban parte de su sonido encajan mejor que nunca y se obtiene como resultado una obra destinada a ser la principal referencia de su discografía. Pues bien, ellos lo acaban de alcanzar con su cuarto trabajo "Aamamata", evolución, capacidad de adaptación en desarrollos instrumentales y ornamentación y un gran desborde de ingenio en los arreglos y matices vocales. Poco tardaron los asistentes en sumergirse en sus densas y dinámicas sonoridades doom, donde el pilar fundamental siguen siendo un buen tratamiento de las guitarras para dibujar diferentes intensidades y grados a sus lentas y pesadas atmósferas. Con un sonido muy compacto y una ejecución precisa fueron desgranando algunas canciones de su reciente álbum como "Aurora", en memoria de los asesinados durante el golpe de Estado de 1936, "A Sail To Sanity", "Goodbye, Hope" y "Blackened Waves" bajo una madurez natural y un talento bien direccionado, Un entramado instrumental complejo, crecido a base de impresionantes tesituras vocales y sugerentes arreglos según la llamada de sus impulsos emocionales, cediendo el terreno a una mayor variedad en detalles rítmicos en "From Our Glorious Days" y " Burden Me", con cotas máximas de imaginación, empaque y destreza en tiempos para que su visita por tierras cántabras quedara grabado a fuego lento en la memoria de los asistentes. 






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