Entrevista a los alaveses Izatefaltsua

A veces se nos olvida que hoy en día publicar un disco cuesta sangre, sudor y lágrimas, y en el caso de los alaveses Izatefaltsua no es dis...

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viernes, 20 de marzo de 2020

Reportaje de Aphonnic en la sala The Garage, Gasteiz 29-02-2020

Precisamente una de las cosas que a menudo suele echarse en falta en el panorama nacional es la originalidad, el constructivismo y la confianza plena en tu propia capacidad creativa, escapando de la excesiva repetición de patrones y extrayendo un consolidado a la altura de tus pretensiones. Los vigueses Aphonnic siguen asimilando recursos como sintes dentro de un crisol estilístico donde la alternancia de compases, las ocurrentes programaciones, la multiplicidad de texturas y las melodías engarzadas encuentran su espacio alrededor de unos textos muy personales. Y todo ello, con la única pretensión de hacer disfrutar al oyente, dejando brotar abiertamente sus inquietudes musicales y poniendo de manifiesto que la música es infinita a través del latido de los sueños. Una trayectoria musical donde el vanguardismo y la experimentación no tienen límites palpables, mereciéndose disco a disco un voto pleno de confianza.

Una formación que entrega todo su oficio y saber al directo, subrayando la cohesión entre géneros y la magnética energía que desprenden, sin carencias evidentes para el oído experimentado, y que en términos de calidad es superior a otros grupos del género, estructuras bien desarrolladas, fuerza y melodía en equilibrio, pinceladas de electrónica bien estudiadas para cada tema y una voz bastante versátil que nunca se hace repetitiva, bajo un sonido contemporáneo y reacio a las etiquetas. Una progresión basada en texturas, estructuras que mutan constantemente y desgarrados giros vocales con el difícil reto de moverse entre dos aguas y que todo suene con una uniformidad pasmosa. Su asalto al escenario de la sala The Garage (Gaasteiz) fue como el de un volcán en erupción dispuesto a escupir su fuego, con "Osos Color Salmón" y "Aquellos Maravillosos", una retrospectiva enérgica a su anterior trabajo "Indomables", una ejecución super precisa pese a no encontrarse del todo cómodos 
a causa de no poder desempeñar su técnico de sonido su principal cometido la mezcla de todas las bases debido a ciertos problemas con la conectividad de su tablet. 

Se contagió con demasiada facilidad el entusiasmo y fervor imprimido por los músicos en sus siguientes embestidas "Dulce de Leche", "Ciclopes" y "En Globo", aunando dispares matices e intensidades con una inquebrantable credibilidad, creando una fusión fantástica entre grupo y seguidores, sin dar muestras de faltarles alguna asignatura pendiente que les inste a resolver sus composiciones con una mayor prestancia. Una enorme tela de araña, rica en sensibilidades muy naturales donde el metal convive con el hardcore, adoptando formas diversas e impredecibles que sorprenden por su versatilidad y por lo agradable que resulta en muchos momentos "Necios", "Mickey y Ninnie", "Honrada Avestruz", "Ombligos", compases primitivos de pegada inmediata de voces desgarradas y melódicas, cada cual con su propio diseño rítmico y armónico.

El conjunto repartió efusivos golpes de ritmo, forcejaron las guitarras y también las puntearon con conocimiento, presentando su último trabajo "La Reina" ("Tres Deseos", "Zurda Oveja Negra"), definiendo con exactitud las intenciones que se esconden en él, complicados ensamblajes y ritmos a contrapelo, guardando para el tramo final viejos himnos "Luz y Fer", "Cunfía", "Fruta Fresca" y "Mi Capitán", guiados siempre por la fuerza de la autoexigencia y la perfección sonora, la honestidad y el compromiso musical que les ha caracterizado hasta la fecha.
















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