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lunes, 1 de octubre de 2018

Adelanto fotográfico de la cuarta edición del Dimetal Fest

La ilusión y el buen hacer es la gran combinación para poder alcanzar el camino del éxito. La asociación Dimetaleroak Kultur Elkartea sigue haciendo gala de la necesidad de construir una alternativa a festivales con entradas y precios abusivos, con constancia, esfuerzo y dedicación por parte de todos. Este año se habían marcado el reto de crecer considerablemente, de arriesgar un poco para no quedarte estancado, pasando de dos escenarios a cuatro y dando la oportunidad a treinta bandas. Una gesta difícil en tiempos donde el apoyo a la música en vivo escasea debido a las nuevas costumbres de los jóvenes y la profunda dejadez de muchos por descubrir nuevas bandas. La gente respondió de manera extraordinaria ante las buenas intenciones de quince personas con poca experiencia a la hora de llevar a cabo un evento de tal envergadura, quienes tuvieron el coraje suficiente para reconocer que no son profesionales en la materia y que fuéramos benévolos en los fallos que pudieran darse en el transcurso del mismo. Una actitud valiente y honesta que en muchas ocasiones no vemos en ciertos promotores y que debería de valorarse mucho más.

No obstante, hay un refrán que dice que hay que centrar la atención de pocos asuntos y cuidarlos bien en vez de intentar hacer muchas cosas a la vez y no atenderlas como se merecen. Y esa es la sensación que yo me traigo de esta cuarta edición. Una falta de acabado en ciertos detalles para el máximo disfrute, principalmente en unas mejores condiciones de sonido y mejor ubicación de los escenarios, pero creo que, en líneas generales, el trabajo ha sido bueno para poder marcar un antes y después, la esperanza de que algo grande va a ocurrir de un momento a otro.












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